{"id":4045,"date":"2023-08-25T19:28:49","date_gmt":"2023-08-25T23:28:49","guid":{"rendered":"https:\/\/www.alcoholicos-anonimos.org.ve\/?p=4045"},"modified":"2025-08-27T18:09:10","modified_gmt":"2025-08-27T22:09:10","slug":"legado-de-servicio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/alcoholicos-anonimos.org.ve\/index.php\/2023\/08\/25\/legado-de-servicio\/","title":{"rendered":"Legado de servicio"},"content":{"rendered":"<p>Este es el manual de servicio de AA que se deriva del \u201cManual del Tercer Legado\u201d, texto que sirvi\u00f3 muy bien al Movimiento desde que Bill W. hizo la primera redacci\u00f3n del mismo en 1951. Todos los principios y procedimientos de servicio b\u00e1sicos resumidos en aquel documento a\u00fan se conservan en esta edici\u00f3n. Para mayor conveniencia y consistencia, se han vuelto a redactar y organizar los materiales. Una revisi\u00f3n general fue aprobada por la Conferencia de Servicios Generales de 1999.<\/p>\n<p>El Comit\u00e9 de Informes y Carta Constitutiva est\u00e1 encargado de comprobar y aprobar la actualizaci\u00f3n y revisi\u00f3n anual de El Manual de Servicio de AA\/Doce Conceptos para el servicio mundial<\/p>\n<h2>El Legado de Servicio<\/h2>\n<h2>Por Bill W.<sup>1<\/sup><\/h2>\n<p>Nuestro Duod\u00e9cimo Paso \u2014llevar el mensaje\u2014 es el servicio b\u00e1sico que presta la Comunidad de AA; es nuestro principal objetivo y la raz\u00f3n primordial de nuestra existencia. Por lo tanto, A.A es algo m\u00e1s que un conjunto de principios; es una sociedad de alcoh\u00f3licos en acci\u00f3n. Debemos llevar el mensaje pues, de no hacerlo, nosotros mismos podemos marchitarnos y aquellos a quienes no se les ha comunicado la verdad, pueden perecer.<\/p>\n<p>De aqu\u00ed que un servicio de A.A es todo aquello que nos ayuda a alcanzar al alcoh\u00f3lico que todav\u00eda sufre, abarcando desde el Paso Doce en s\u00ed, una llamada telef\u00f3nica y una taza de caf\u00e9, hasta la Oficina de Servicios Generales de AA para las actividades nacionales e internacionales<\/p>\n<p>La suma total de estos servicios es nuestro Tercer Legado de Servicio. Los servicios incluyen lugares de reuni\u00f3n, cooperaci\u00f3n con hospitales y oficinas intergrupales; suponen el empleo de folletos, libros, y buena publicidad de casi toda clase. Requieren comit\u00e9s, delegados, custodios y conferencias. Y no debemos olvidar que estos servicios necesitan contribuciones voluntarias de dinero provenientes de los miembros de la Comunidad<\/p>\n<h2>Vital para el desarrollo de A.A<\/h2>\n<p>Estos servicios, ya sean facilitados por miembros individuales, grupos, \u00e1reas, o AA en su totalidad, son sumamente vitales para nuestra existencia y nuestro desarrollo. No podemos simplificar AA aboliendo tales servicios. Solo estar\u00edamos buscando complicaciones y confusi\u00f3n. Por lo tanto, al considerar cualquier servicio determinado, nos hacemos una sola pregunta: \u201c\u00bfEs este servicio realmente necesario?\u201d Si lo es, tenemos que mantenerlo o fracasaremos en nuestra misi\u00f3n de ayudar a quienes nos busquen y nos necesiten.<\/p>\n<p>El conjunto de servicios m\u00e1s vitales y, no obstante, menos comprendidos, que A.A ofrece son aquellos que nos hacen posible funcionar como una unidad integrada, o sea: la Oficina de Servicios Generales, AA World Services, Inc., AA Grapevine, Inc. y nuestra junta de custodios, conocida legalmente como la Junta de Servicios Generales de Alcoh\u00f3licos An\u00f3nimos. Nuestra unidad a escala mundial y gran parte de nuestro desarrollo desde los primeros d\u00edas se derivan directamente de este grupo de actividades vivificadoras. Hasta 1950, estos servicios generales eran funci\u00f3n exclusiva de unos pocos pioneros de AA, varios amigos no alcoh\u00f3licos, el Dr. Bob y yo. Durante todos los a\u00f1os de la infancia de AA, nosotros los veteranos hab\u00edamos sido los custodios autonombrados de Alcoh\u00f3licos An\u00f3nimos.<\/p>\n<h2>\u00a0La comunidad lista para asumir la responsabilidad<\/h2>\n<p>Nos dimos cuenta en ese momento de que AA hab\u00eda crecido, de que nuestra Comunidad estaba lista y dispuesta para hacerse cargo de estas responsabilidades. Hab\u00eda tambi\u00e9n otro motivo urgente para cambiar. Ya que los veteranos no \u00edbamos a vivir eternamente, nuestros nuevos custodios ser\u00edan pr\u00e1cticamente desconocidos a los grupos de AA que ya en aquel entonces se encontraban esparcidos por todas partes del mundo. Sin una vinculaci\u00f3n directa con AA, los futuros custodios no podr\u00edan funcionar solos.<\/p>\n<p>Esto significaba que ten\u00edamos que establecer una conferencia representativa de nuestra Comunidad que se podr\u00eda reunir anualmente con nuestra junta de custodios en Nueva York, y as\u00ed asumir la responsabilidad directa<\/p>\n<p>de la custodia de la Tradici\u00f3n de AA y de la direcci\u00f3n de nuestros principales asuntos de servicio. De no ser as\u00ed, una junta compuesta de custodios virtualmente desconocidos y las muy poco comprendidas operaciones de servicio de nuestra sede estar\u00edan destinadas a un inevitable colapso. Supongamos que los futuros custodios, actuando por su propia cuenta, cometieran un error garrafal. Supongamos que, sin tener vinculaci\u00f3n con AA, intentaran actuar en nombre nuestro en una \u00e9poca de graves conflictos o crisis. Sin la orientaci\u00f3n directa de AA en su totalidad, \u00bfc\u00f3mo podr\u00edan hacerlo?\u00a0 Ser\u00eda imposible evitar el derrumbamiento de nuestros servicios m\u00e1s importantes. Y si, en tales circunstancias, se vinieran abajo nuestros servicios mundiales, \u00bfc\u00f3mo podr\u00edamos volver a construirlos? Estas fueron, en pocas palabras, las conclusiones que condujeron a la formaci\u00f3n de la Conferencia de Servicios Generales de Alcoh\u00f3licos An\u00f3nimos. M\u00e1s tarde, expondr\u00e9 con m\u00e1s detalle los eventos que ahora se han convertido en la historia de AA.<\/p>\n<p>El organismo deliberativo conocido como la Conferencia se compone de delegados elegidos por las diversas \u00e1reas de los EE. UU. y Canad\u00e1. ahora hay unas 93 &#8211; junto con los custodios, los directores de LA JUNTA DIRECTIVA DE SERVICIOS GENERALES, Inc. y de The AA La Revista Gratitud, Inc., y los miembros del personal de la OSG y de La Revista Gratitud, aproximadamente unas 40 personas m\u00e1s. La Conferencia celebr\u00f3 su primera reuni\u00f3n anual en 1951. Desde entonces, se ha reunido anualmente en Nueva York en el mes de abril o mayo<b><sup>2<\/sup><\/b>. Ha tenido un \u00e9xito inmenso \u2014 las acciones recomendables propuestas y aprobadas por la Conferencia desde su primera reuni\u00f3n han contribuido grandemente al crecimiento y desarrollo de la Comunidad<\/p>\n<h2>Puntos sobresalientes de la historia del servicio de A.A<\/h2>\n<p>Para resumirlo desde sus comienzos: un d\u00eda de 1937, en la casa del Dr. Bob en Akron, \u00e9l y yo nos pusimos a totalizar las cifras de los pasados dos a\u00f1os. Por primera vez, nos dimos cuenta de que era posible la recuperaci\u00f3n masiva de alcoh\u00f3licos. Cont\u00e1bamos con un par de grupos peque\u00f1os pero muy s\u00f3lidos en Akron y en Nueva York, m\u00e1s algunos miembros individuales salpicados por otras regiones. \u00bfC\u00f3mo iban a comunicar las buenas nuevas estos pocos borrachos recuperados a los millones de<\/p>\n<p>alcoh\u00f3licos del mundo? Esa era la pregunta. Enseguida, el Dr. Bob y yo nos reunimos con 18 miembros del grupo de Akron en la casa de T. Henry Williams, un fiel amigo no alcoh\u00f3lico. Algunos miembros del grupo de Akron segu\u00edan opinando que deb\u00edamos quedarnos con el sistema de comunicaci\u00f3n verbal; pero la mayor\u00eda cre\u00eda que ya ten\u00edamos necesidad de nuestros propios hospitales con trabajadores asalariados y, sobre todo, un libro dirigido a otros alcoh\u00f3licos que les pudiera exponer nuestros m\u00e9todos y nuestros resultados. Todo esto supondr\u00eda una cantidad sustancial de dinero \u2014tal vez millones de d\u00f3lares\u2014. (No nos dimos cuenta de que los millones nos hubieran arruinado m\u00e1s que el no tener dinero en absoluto.) As\u00ed que los miembros de Akron me comisionaron para viajar a Nueva York y recaudar fondos. Al volver all\u00ed, me encontr\u00e9 con que el Grupo de Nueva York estaba completamente de acuerdo con esta idea. Algunos de nosotros nos pusimos a trabajar inmediatamente.<\/p>\n<h2>Problemas econ\u00f3micos al comienzo de A.A<\/h2>\n<p>Por medio de mi cu\u00f1ado, el Dr. L.V. Strong Jr., el \u00fanico amigo que me quedaba y mi confidente durante la peor \u00e9poca de mi carrera de bebedor, nos pusimos en contacto con Willard S. Richardson, un amigo y asociado desde hac\u00eda tiempo de la familia Rockefeller. Enseguida, el Sr. Richardson se entusiasm\u00f3 por nuestro programa y logr\u00f3 interesar a un grupo de sus propios amigos. En el invierno de 1937, se celebr\u00f3 una reuni\u00f3n en la oficina de John D. Rockefeller, Jr. All\u00ed nos encontr\u00e1bamos el Dr. Bob y yo, con el Sr. Richardson y su grupo, el Dr. William Silkworth y varios alcoh\u00f3licos de Akron y Nueva York. Tras una larga conversaci\u00f3n, logramos convencer a nuestros nuevos amigos de la urgente necesidad que ten\u00edamos de dinero\u2014de grandes cantidades de dinero\u2013. Poco tiempo despu\u00e9s, a comienzos de 1938, uno de estos amigos, Frank Amos, viaj\u00f3 a Akron para investigar el grupo de all\u00ed. Regres\u00f3 a Nueva York con un informe muy optimista, que el Sr. Richardson pronto present\u00f3 al Sr. Rockefeller. Aunque se qued\u00f3 muy impresionado, el Sr. Rockefeller no quiso contribuir con ninguna cantidad sustancial de dinero por temor a profesionalizar a AA. No obstante, nos hizo un donativo de $5,000, que sirvi\u00f3 para mantenernos a flote al Dr. Bob y a m\u00ed, durante 1938. Todav\u00eda est\u00e1bamos muy lejos de tener los hospitales, los misioneros, los libros y grandes sumas<\/p>\n<p>de dinero. Esta situaci\u00f3n nos parec\u00eda entonces sumamente dif\u00edcil, pero probablemente fue el mejor golpe de suerte que jam\u00e1s haya tenido AA.<\/p>\n<p>A pesar del parecer del Sr. Rockefeller, renovamos nuestros esfuerzos para convencer a sus amigos de nuestra apremiante necesidad de dinero. A fin de cuentas, llegaron a compartir nuestra opini\u00f3n de que necesit\u00e1bamos m\u00e1s dinero, por lo menos el suficiente para preparar un libro de texto para exponer nuestros m\u00e9todos y nuestra experiencia. A fines de la primavera de 1938, ten\u00eda ya redactados lo que ahora son los dos primeros cap\u00edtulos del libro \u201cAlcoh\u00f3licos An\u00f3nimos\u201d. Utilizamos copias mimeografiadas de estos dos cap\u00edtulos como parte del prospecto para nuestra f\u00fatil campa\u00f1a de recaudar fondos. En las reuniones de la junta, que en ese entonces se celebraban casi todos los meses, nuestros amigos no alcoh\u00f3licos se compadecieron de nosotros por nuestro poco \u00e9xito. Casi la mitad de los $5,000 donados por el Sr. Rockefeller se hab\u00eda utilizado para pagar la hipoteca de la casa del Dr. Bob. El resto, repartido entre nosotros, naturalmente se acabar\u00eda muy pronto. La perspectiva era sombr\u00eda.<\/p>\n<h2>A.A se constituye su propio editor<\/h2>\n<p>Entonces, Frank Amos se acord\u00f3 de su viejo amigo Eugene Exman, redactor encargado de temas religiosos de la editorial de libros Harper. Me recomend\u00f3 que fuera a Harper y yo le ense\u00f1\u00e9 al Sr. Exman dos cap\u00edtulos de nuestro propuesto libro. Para mi gran alegr\u00eda, el Sr. Exman se qued\u00f3 impresionado. Sugiri\u00f3 que Harper podr\u00eda darme un adelanto de $1,500 en concepto de regal\u00edas para terminar la obra. Puesto que est\u00e1bamos en quiebra, esos $1,500 nos parecieron un mont\u00f3n de dinero. No obstante, nuestro entusiasmo por esta propuesta se desvaneci\u00f3 r\u00e1pidamente. Cuando termin\u00e1ramos el libro, tendr\u00edamos con Harper una deuda de $1,500 d\u00f3lares. Y si, tal como esper\u00e1bamos, AA consiguiera entonces mucha publicidad, \u00bfc\u00f3mo \u00edbamos a contratar a gente para contestar el torrente de solicitudes de informaci\u00f3n, tal vez miles, que nos inundar\u00edan? Hab\u00eda adem\u00e1s otro problema, un problema muy grave. Si nuestro libro de AA llegara a ser el texto b\u00e1sico de Alcoh\u00f3licos An\u00f3nimos, ser\u00eda propiedad de otras personas. Era obvio que nuestra Sociedad deb\u00eda ser la propietaria y editora de su propia literatura. Ninguna casa editora, por buena que fuera, deb\u00eda poseer nuestro m\u00e1s preciado patrimonio. As\u00ed que dos de nosotros fuimos a comprar un talonario en blanco de certificados de acciones y en ellos escribimos \u201cWorks Publishing, valor nominal $25\u201d. Mi amigo Hank P. y yo ofrecimos entonces acciones de la nueva editorial a los alcoh\u00f3licos de Nueva York y sus amigos. Ellos simplemente se rieron de nosotros. \u00bfQui\u00e9n, nos preguntaron, iba a comprar acciones de un libro todav\u00eda por redactar? De alguna manera ten\u00edamos que convencer a esos t\u00edmidos compradores y, por lo tanto, fuimos a la oficina del Reader\u2019s Digest y le contamos al editor gerente la historia de nuestra Sociedad en ciernes y de su propuesto libro. Le gust\u00f3 mucho la idea y nos prometi\u00f3 que, en la primavera de 1939, cuando esper\u00e1bamos tener el libro listo, el Reader\u2019s Digest publicar\u00eda un art\u00edculo sobre AA, en el que, por supuesto, se har\u00eda menci\u00f3n del nuevo libro. Ese fue el argumento que necesit\u00e1bamos para aumentar las ventas. Con ese tipo de promoci\u00f3n el libro propuesto se vender\u00eda a carretadas. \u00bfC\u00f3mo podr\u00edamos fracasar? Los alcoh\u00f3licos neoyorquinos y sus amigos pronto cambiaron de idea respecto a Works Publishing. Empezaron a comprar acciones, la mayor\u00eda a plazos. Ruth Hock, nuestra secretaria no alcoh\u00f3lica, pas\u00f3 el texto a m\u00e1quina mientras yo le dictaba los cap\u00edtulos lentamente. Durante meses y meses, una de las actividades principales de las reuniones de los grupos de Akron y Nueva York, era celebrar acaloradas discusiones acerca de estas propuestas redacciones y del contenido apropiado del libro. Me convert\u00ed en \u00e1rbitro m\u00e1s que en autor. Mientras tanto, los alcoh\u00f3licos de Akron y de Nueva York y unos cuantos de Cleveland se pusieron a redactar sus historias, un total de 28.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el proyecto del libro se acercaba a su terminaci\u00f3n, hicimos una visita al editor gerente del Reader\u2019s Digest y le pedimos que publicara el art\u00edculo prometido. Nos mir\u00f3 aparentemente sin comprender; apenas se pod\u00eda acordar de qui\u00e9nes \u00e9ramos. Luego nos dio el golpe de gracia. Nos dijo que, hac\u00eda algunos meses, \u00e9l hab\u00eda presentado nuestra propuesta ante su junta editorial y la hab\u00edan rechazado categ\u00f3ricamente. Se deshizo en disculpas y admiti\u00f3 que se hab\u00eda olvidado completamente de comunicarnos las noticias. Esto fue aplastante. Mientras tanto, con gran optimismo hab\u00edamos pedido 5,000 ejemplares del nuevo libro, casi sin ning\u00fan capital. El impresor, tambi\u00e9n, hab\u00eda contado con el Reader\u2019s Digest. Muy pronto tendr\u00eda 5,000 libros en su almac\u00e9n, sin nadie que los fuera a comprar. El libro apareci\u00f3 finalmente en abril de 1939. Conseguimos que el\u00a0New York Times hiciera una cr\u00edtica y el Dr. Harry Emerson Fosdick nos hizo otra muy buena, pero no pas\u00f3 nada. Simplemente el libro no se vendi\u00f3. Est\u00e1bamos endeudados hasta m\u00e1s no poder. El sheriff se hab\u00eda presentado en la oficina de Newark donde est\u00e1bamos trabajando y el due\u00f1o hab\u00eda vendido la casa donde viv\u00edamos Lois y yo en Brooklyn. Nos echaron a la calle para vivir de la caridad de los amigos de AA. Nunca podr\u00e9 explicarme c\u00f3mo nos las arreglamos para pasar el verano de 1939. Hank P. tuvo que encontrar otro trabajo. La fiel Ruth acept\u00f3 acciones de la difunta editorial en concepto de pago. Un amigo de AA nos dej\u00f3 instalarnos en su casa de verano; otro nos prest\u00f3 su autom\u00f3vil.<\/p>\n<h2>A.A se convierte en notica<\/h2>\n<p>Tuvimos nuestro primer golpe de suerte en septiembre de 1939. La revista Liberty, en ese entonces encabezada por nuestro futuro amigo Fulton Oursler, public\u00f3 un art\u00edculo, \u201cLos Alcoh\u00f3licos y Dios\u201d, escrito por Morris Markey. Suscit\u00f3 una reacci\u00f3n inmediata. Nos llegaron unas 800 cartas de alcoh\u00f3licos y familiares. Ruth contest\u00f3 a cada una de ellas, adjuntando un anuncio del nuevo libro \u201cAlcoh\u00f3licos An\u00f3nimos\u201d. Poco a poco, se empez\u00f3 a vender el libro. Luego el Cleveland Plain Dealer public\u00f3 una serie de art\u00edculos sobre Alcoh\u00f3licos An\u00f3nimos. Enseguida, los grupos de Cleveland empezaron a multiplicarse, de una veintena hasta varios centenares de miembros. Se vendieron a\u00fan m\u00e1s libros. Y as\u00ed salimos adelante con grandes aprietos aquel peligroso a\u00f1o. No hab\u00edamos tenido noticias del Sr. Rockefeller desde principios de 1938. Pero en 1940 hizo una reaparici\u00f3n dram\u00e1tica. Su amigo el Sr. Richardson asisti\u00f3 a una reuni\u00f3n de los custodios con una amplia sonrisa. El Sr. Rockefeller, dijo, quer\u00eda celebrar una cena en honor de Alcoh\u00f3licos An\u00f3nimos. En la lista de invitados hab\u00eda una colecci\u00f3n impresionante de personas importantes. Calculamos que su capital colectivo era de mil millones de d\u00f3lares. La cena se realiz\u00f3 a comienzos de febrero en el Union League Club de Nueva York. El Dr. Harry Emerson Fosdick habl\u00f3 haciendo grandes elogios nuestros y lo mismo hizo el Dr. Foster Kennedy, eminente neur\u00f3logo. Luego, el Dr. Bob y yo dimos a nuestros oyentes un breve informe sobre AA. Algunos alcoh\u00f3licos de Nueva York y Akron que se encontraban entre los invitados respondieron a preguntas. Entre los all\u00ed reunidos se sent\u00eda cada vez m\u00e1s simpat\u00eda e inter\u00e9s. Cre\u00edmos que por fin lo hab\u00edamos logrado. Ya ten\u00edamos solucionados nuestros problemas econ\u00f3micos. Nelson Rockefeller se puso de pie para hablar en nombre de su padre, que estaba enfermo. Dijo que su padre se alegraba de que los invitados a la cena pudieran haber visto el comienzo muy prometedor de la nueva Sociedad de Alcoh\u00f3licos An\u00f3nimos. Nelson sigui\u00f3 diciendo que su padre rara vez hab\u00eda mostrado tanto inter\u00e9s por una cosa. Sin embargo, dado que AA era una obra a base de pura buena voluntad, por la que un hombre llevaba la buenas nuevas a otro, iba a necesitar muy poco o ning\u00fan dinero. Ante esta salida, se derrumbaron nuestros \u00e1nimos. Al terminar la charla del Sr. Rockefeller, los capitalistas y sus millones de d\u00f3lares se marcharon del sal\u00f3n, sin dejar ni un solo centavo. Al d\u00eda siguiente, John D. Rockefeller, Jr. dirigi\u00f3 una carta a todos los que hab\u00edan asistido a la cena e incluso a los invitados que no asistieron. Volvi\u00f3 a reiterar su plena confianza y gran inter\u00e9s en nosotros. Y luego casi al terminar la carta, mencion\u00f3 de paso que iba a donar $1,000 a Alcoh\u00f3licos An\u00f3nimos<\/p>\n<p>Tardamos bastante tiempo en darnos cuenta de lo que el Sr. Rockefeller hab\u00eda hecho por nosotros. A pesar del posible peligro de hacer el rid\u00edculo, \u00e9l hab\u00eda recomendado a todo el mundo nuestra peque\u00f1a y reci\u00e9n nacida sociedad de alcoh\u00f3licos. Estuvo dispuesto a exponerse a grandes riesgos por estas personas que le eran completamente desconocidas. Sabia y prudentemente, contribuy\u00f3 con muy poco dinero, pero hab\u00eda dado muy liberalmente de s\u00ed mismo. En ese mismo momento, John D. Rockefeller, Jr. nos salv\u00f3 de los peligros del profesionalismo y de la administraci\u00f3n de grandes propiedades. No podr\u00eda haber hecho m\u00e1s.<\/p>\n<h2>A.A llega a tener dos mil miembros<\/h2>\n<p>Como consecuencia de esos acontecimientos, el n\u00famero de miembros de AA creci\u00f3 bruscamente para llegar a los 2,000 a fines del a\u00f1o de 1940. El Dr. Bob y yo empezamos a recibir 30 d\u00f3lares a la semana, provenientes de las contribuciones de la cena, lo cual fue un gran alivio para nosotros. Lois y yo nos instalamos en una peque\u00f1a habitaci\u00f3n en el local del primer club de AA, en la calle 24 Oeste de Manhattan. A\u00fan mejor, el aumento de las ventas del libro nos hizo posible establecer una sede nacional. Nos trasladamos de Newark, NJ, donde se hab\u00eda redactado el libro de AA, a la calle Vesey, justo al norte de la Bolsa de Nueva York. Alquilamos un modesto despacho con dos oficinas, enfrente de la oficina de correos de la calle Church. All\u00ed el famoso apartado postal n\u00famero 658 estaba listo para recibir las miles de desesperadas solicitudes de informaci\u00f3n que pronto iban a llegar. En esa coyuntura, Ruth (aunque no era alcoh\u00f3lica) se convirti\u00f3 en la primera secretaria nacional de AA, y yo me convert\u00ed en una especie de hacerlo todo de la sede central. Durante todo el a\u00f1o de 1940, depend\u00edamos \u00fanicamente de las ventas del libro para mantener la oficina. Cada centavo de esos ingresos se dedic\u00f3 a pagar los gastos del trabajo de AA que se hac\u00eda all\u00ed. Todas las solicitudes de ayuda ten\u00edan como respuesta una carta cari\u00f1osa y personal. Segu\u00edamos intercambiando cartas con los alcoh\u00f3licos y familiares que continuaban mostrando inter\u00e9s. Con la ayuda de este tipo de correspondencia y del libro \u201cAlcoh\u00f3licos An\u00f3nimos\u201d, empezaron a tomar forma nuevos grupos de AA<\/p>\n<h2>El comienzo al servicio a los grupos<\/h2>\n<p>Y ahora, aun m\u00e1s importante, ten\u00edamos listas de posibles candidatos en muchas ciudades y pueblos de los Estados Unidos y Canad\u00e1. Entregamos estas listas a miembros de grupos de AA ya establecidos que, por razones de negocios, ten\u00edan que ir de viaje a estos lugares. Mantuvimos correspondencia de manera constante con estos mensajeros, y ellos establecieron a\u00fan m\u00e1s grupos. Y para conveniencia de estos viajeros, publicamos un directorio de grupos. Luego se inici\u00f3 una actividad imprevista. Debido a que los grupos reci\u00e9n nacidos ten\u00edan poco contacto con sus padrinos viajeros, empezaron a recurrir a la oficina de Nueva York para pedir ayuda con sus innumerables problemas. Les transmitimos por correo la experiencia de centros que llevaban m\u00e1s tiempo de existencia. Pasado muy poco tiempo, como veremos, este intercambio lleg\u00f3 a ser un servicio b\u00e1sico de importancia primordial. Mientras tanto, algunos de los accionistas de la editorial, Works Publishing, empezaron a ponerse inquietos. Se quejaron de que todas las ganancias producidas por la venta del libro se utilizaban para sufragar los trabajos de la oficina. \u00bfCu\u00e1ndo iban a recuperar sus inversiones? Adem\u00e1s, ahora nos dimos cuenta de que el libro \u201cAlcoh\u00f3licos An\u00f3nimos\u201d deb\u00eda convertirse en propiedad de AA en su totalidad. En esa fecha, un tercio era propiedad de los 49 accionistas, otro tercio era propiedad de mi amigo Hank P., y la parte restante era propiedad m\u00eda. Para empezar, tomamos disposiciones para revisar las cuentas de la editorial, Works Publishing, y constituirla en sociedad. Hank P. y yo donamos nuestras acciones a la Fundaci\u00f3n Alcoh\u00f3lica (como se conoc\u00eda nuestra junta en aquella \u00e9poca). Estas eran las acciones que \u00e9l y yo hab\u00edamos tomado en concepto de reembolso por servicios prestados; pero los dem\u00e1s accionistas hab\u00edan hecho sus inversiones con dinero contante y sonante. Tendr\u00edamos que pagarles en efectivo. \u00bfD\u00f3nde \u00edbamos a conseguirlo?.<\/p>\n<p>La ayuda que necesit\u00e1bamos se present\u00f3 en la figura de A. LeRoy Chipman. \u00c9l tambi\u00e9n era amigo y asociado de John D. Rockefeller, Jr. y recientemente se hab\u00eda integrado como custodio de la Fundaci\u00f3n. Logr\u00f3 convencer al Sr. Rockefeller, a dos de sus hijos, y a algunos de los invitados a la cena, para que hicieran un pr\u00e9stamo de $8,000 a la Fundaci\u00f3n. Este dinero lo utilizamos prontamente para saldar una deuda de $2,500 con Charles B. Towns<b><sup>3<\/sup><\/b>, y otras diversas deudas, y la cantidad restante nos hizo posible readquirir las dem\u00e1s acciones. Pasados dos a\u00f1os, gracias a las buenas ventas del libro \u201cAlcoh\u00f3licos An\u00f3nimos\u201d, nos vimos en la posibilidad de liquidar en su totalidad el pr\u00e9stamo de Rockefeller<\/p>\n<h2>Jack Alexander se interesa en Alcoh\u00f3licos An\u00f3nimos<\/h2>\n<p>La primavera de 1941 nos trajo un \u00e9xito especial e imprevisto. La redacci\u00f3n del <i>Saturday<\/i> <i>Evening<\/i> <i>Post<\/i> decidi\u00f3 publicar un art\u00edculo sobre Alcoh\u00f3licos An\u00f3nimos y encarg\u00f3 el trabajo a Jack Alexander, uno de sus reporteros m\u00e1s destacados. Jack, que acababa de hacer un reportaje acerca del crimen organizado en Nueva Jersey, se mostr\u00f3 un poco c\u00ednico al acercarse a nosotros. Pero pronto lleg\u00f3 a ser un \u2018converso\u2019 de AA, a pesar de no ser alcoh\u00f3lico. Jack pas\u00f3 un mes entero con nosotros, trabajando de la ma\u00f1ana a la noche. El Dr. Bob y yo y varios veteranos de los grupos pioneros de Akron, New York, Cleveland, Philadelphia y Chicago pasamos incontables horas con \u00e9l. Cuando ya pod\u00eda sentir AA en su propia m\u00e9dula, Jack se puso a escribir la cr\u00f3nica que causar\u00eda un impacto enorme en los borrachos y sus familiares por todas partes del pa\u00eds. Apareci\u00f3 como tema de portada de la edici\u00f3n del 1 de marzo de 1941 del <i>Saturday<\/i> <i>Evening<\/i> <i>Post<\/i>.<\/p>\n<p>Luego vino el diluvio. En la oficina de Nueva York nos vimos inundados de desesperadas s\u00faplicas de ayuda, seis mil de ellas, enviadas por alcoh\u00f3licos y miembros de sus familias. Al comienzo, no pudimos m\u00e1s que barajar el mont\u00f3n de correspondencia escogiendo cartas al azar, alternando las risas y las l\u00e1grimas. \u00bfC\u00f3mo \u00edbamos a poder contestar a estas cartas desgarradoras? Era evidente que Ruth y yo no podr\u00edamos hacerlo solos. No ser\u00eda suficiente enviarles a todos una carta circular. Tendr\u00edamos que contestar a cada carta personal y comprensivamente. Tal vez los grupos de AA nos podr\u00edan ayudar. Aunque nunca les hab\u00edamos pedido nada en el pasado, esto era, sin lugar a dudas, un asunto suyo. Ten\u00edamos un colosal trabajo de Paso Doce que hacer y tendr\u00edamos que hacerlo sin demora.<\/p>\n<p>As\u00ed que les informamos a los grupos sobre las circunstancias, y tuvimos una respuesta tremenda. En aquel entonces la sugerida contribuci\u00f3n voluntaria se fij\u00f3 en $1.00 por miembro por a\u00f1o. Los custodios de la Fundaci\u00f3n acordaron administrar este dinero y lo ingresaron en una cuenta bancaria especial, asign\u00e1ndolo exclusivamente para sufragar los trabajos de AA de la oficina.<\/p>\n<p>A principios del a\u00f1o 1941, ten\u00edamos dos mil miembros y terminamos el a\u00f1o con ocho mil. Tal fue el tremendo impacto del art\u00edculo del <i>Saturday<\/i> <i>Evening<\/i> <i>Post<\/i>. No obstante, \u00e9stas no eran sino las primeras s\u00faplicas de ayuda de las incontables que han seguido llegando a la Oficina de Servicios Generales hasta el d\u00eda de hoy, enviadas por individuos y grupos de todas partes del mundo.<\/p>\n<p>Esta expansi\u00f3n fenomenal nos present\u00f3 otro problema, un problema de gran envergadura. Al encontrarnos ahora en primera plana de actualidad, tuvimos que empezar a tratar con el p\u00fablico en general a gran escala. La mala voluntad del p\u00fablico podr\u00eda atrofiar nuestro crecimiento e incluso estancarlo. Pero la confianza entusi\u00e1stica del p\u00fablico podr\u00eda servir para estimular nuestro desarrollo hasta un grado que antes solo pudi\u00e9ramos habernos imaginado, seg\u00fan nos hab\u00eda demostrado la cr\u00f3nica publicada en el <i>Post<\/i>.<\/p>\n<p>Ha sido largo y arduo el proceso de hallar todas las respuestas apropiadas a todos nuestros dilemas de relaciones p\u00fablicas. Tras innumerables pruebas y tanteos, a veces interrumpidos por dolorosos errores, descubrimos las actitudes y costumbres que nos resultar\u00edan m\u00e1s convenientes y eficaces. Las de m\u00e1s importancia se ven ahora reflejadas en nuestras Doce<\/p>\n<p>Tradiciones. Cien por cien de anonimato ante el p\u00fablico, ning\u00fan uso del nombre de AA en beneficio de otras causas, por muy nobles que sean, no afiliarnos con entidades ajenas ni respaldarlas, tener para Alcoh\u00f3licos An\u00f3nimos un solo objetivo primor- dial, no profesionalismo, relaciones p\u00fablicas basadas en la atracci\u00f3n y no en la promoci\u00f3n: estos son algunos frutos de nuestro aprendizaje por la dura experiencia.<\/p>\n<h2>Servicios para la totalidad de A.A<\/h2>\n<p>Hasta aqu\u00ed hemos visto el establecimiento de la Fundaci\u00f3n, la redacci\u00f3n y aparici\u00f3n del libro de AA, la publicaci\u00f3n de literatura en folletos, la contestaci\u00f3n masiva de las s\u00faplicas de ayuda, la satisfacci\u00f3n de la necesidad de asesoramiento de los grupos con respecto a sus problemas, el comienzo de nuestras maravillosas relaciones con el p\u00fablico en general, y hemos visto todo esto llegar a formar parte del servicio cada vez m\u00e1s amplio prestado a la Comunidad de AA en su totalidad. Por fin nuestra Sociedad ha comenzado a funcionar de forma verdaderamente integrada.<\/p>\n<p>El per\u00edodo 1941-1945 nos trajo otros acontecimientos de gran significaci\u00f3n. Nos mudamos de la calle Vesey a una oficina en el Avenida Lexington de Nueva York, justo enfrente de la Estaci\u00f3n Grand Central. En cuanto nos instalamos all\u00ed, nos encontramos asediados por visitantes que, por primera vez, empezaron a considerar a Alcoh\u00f3licos An\u00f3nimos como una esperanza para toda la Tierra.<\/p>\n<p>Puesto que AA estaba creciendo a un paso tan acelerado, la OSG tambi\u00e9n se ve\u00eda obligada a crecer. Contratamos a m\u00e1s alcoh\u00f3licos para ocupar los puestos del personal. Seg\u00fan se iban repartiendo los trabajos, empezaron a formarse los diversos despachos. Hoy d\u00eda en la oficina hay bastantes despachos: servicios de grupo, relaciones p\u00fablicas e inter- nacionales, Conferencia de AA, gerencia de la oficina, expedici\u00f3n y env\u00edos, contabilidad, estenograf\u00eda, y servicios especiales para solitarios, prisiones y hospitales<b><sup>4<\/sup><\/b>.<\/p>\n<p>Las ideas fundamentales de nuestras Tradiciones se derivan principalmente de nuestra correspondencia y de nuestras cada vez m\u00e1s amplias actividades de relaciones p\u00fablicas. A finales de 1945, un buen amigo de AA sugiri\u00f3 que se podr\u00eda codificar esa masa de experiencia acumulada para formar un conjunto de principios generales, principios enunciados de forma sencilla que pudieran ofrecer soluciones ya probadas para todos los problemas de AA relacionados con vivir y trabajar juntos y relacionar nuestra Sociedad con el mundo externo.<\/p>\n<p>Si ya hab\u00edamos llegado a estar lo suficientemente seguros de nuestra postura referente a tales cuestiones como qui\u00e9n era miembro, la autonom\u00eda de los grupos, la unicidad de nuestro prop\u00f3sito, el no respaldar a otras empresas, el profesionalismo, la controversia p\u00fablica y el anonimato en sus diversos aspectos, ser\u00eda posible entonces redactar tal c\u00f3digo de principios. Por supuesto que un c\u00f3digo tradicional de esta \u00edndole nunca podr\u00eda convertirse en un reglamento o una ley. Pero podr\u00eda servir como gu\u00eda segura para nuestros custodios, los trabajadores de la sede y, m\u00e1s importante, para los grupos de AA que estaban sufriendo graves dolores de crecimiento.<\/p>\n<p>Nosotros los que trabaj\u00e1bamos en la sede, ya que nos encontr\u00e1bamos justo en medio de los acontecimientos, \u00edbamos a tener que realizar el trabajo. Con la ayuda de mis compa\u00f1eros, me puse a trabajar. Las Tradiciones de Alcoh\u00f3licos An\u00f3nimos, que son el fruto de esta labor, aparecieron publicadas por primera vez en su llamada forma larga en La Revista Gratitud de mayo de 1946<b><sup>5<\/sup><\/b>. Luego escrib\u00ed otros ensayos para explicar las Tradiciones en detalle. Estos art\u00edculos se publicaron en n\u00fameros posteriores de l Grapevine.<\/p>\n<p>Las Tradiciones se aceptaron sin persuasi\u00f3n<\/p>\n<p>La primera reacci\u00f3n suscitada por las Tradiciones era interesante y animada: la respuesta fue muy variada por no decir m\u00e1s. Solamente los grupos que se encontraban con graves problemas las tomaban en serio. En algunos sectores, la reacci\u00f3n era violenta, especialmente entre los grupos que ten\u00edan largas listas de reglas y reglamentos \u201cprotectores.\u201d Hubo mucha indiferencia. Algunos de nuestros miembros \u201cintelectuales\u201d dijeron a gritos que las Tradiciones no eran sino un reflejo de mis propios temores y esperanzas respecto a Alcoh\u00f3licos An\u00f3nimos. Por lo tanto, empec\u00e9 a viajar y hablar mucho acerca de las Tradiciones. Al principio, los miembros me escuchaban cort\u00e9s y atentamente, aunque tengo que confesar que algunos se durmieron profundamente durante mis primeras arengas. No obstante, pasado un tiempo, me llegaron cartas en las que se expresaban sentimientos tales como el siguiente: \u201cBill, estar\u00edamos encantados si tuvieras la amabilidad de visitarnos y hablar. Cu\u00e9ntanos d\u00f3nde sol\u00edas esconder<\/p>\n<p>tus botellas y todo aquello de esa tremenda y explosiva experiencia espiritual que tuviste Pero por amor de Dios no nos hables m\u00e1s de esas malditas Tradiciones\u201d. Con el tiempo todo esto cambi\u00f3. Cinco a\u00f1os m\u00e1s tarde, varios miles de miembros de AA, congregados en Cleveland para la Convenci\u00f3n de 1950, se unieron para declarar que las Doce Tradiciones de AA constitu\u00edan la base sobre la cual nuestra Comunidad podr\u00eda funcionar con mayor eficacia y mantenerse en unidad para siempre.<\/p>\n<h2>La medicina se interesa en A.A<\/h2>\n<p>Para ese entonces, AA ten\u00eda una aceptaci\u00f3n a\u00fan m\u00e1s amplia por parte de la medicina. Dos de las m\u00e1s importantes asociaciones m\u00e9dicas de Norteam\u00e9rica hicieron algo sin precedente. En el a\u00f1o 1944, la Sociedad M\u00e9dica del Estado de Nueva York me invit\u00f3 a presentar una ponencia en su reuni\u00f3n anual. Despu\u00e9s de la ponencia, tres de los muchos m\u00e9dicos all\u00ed presentes se pusieron de pie para manifestar su m\u00e1s decidido respaldo para con AA. Estos tres m\u00e9dicos eran el Dr. Harry Tiebout, primer amigo de AA del campo de la psiquiatr\u00eda, el Dr. Kirby Collier, tambi\u00e9n psiquiatra, amigo y defensor de AA, y el Dr. Foster Kennedy, neur\u00f3logo de renombre mundial. La Sociedad M\u00e9dica en s\u00ed fue aun m\u00e1s lejos. Nos dio permiso para publicar mi ponencia junto con las recomendaciones de estos tres m\u00e9dicos en forma de un folleto. En 1949, la Asociaci\u00f3n Psiqui\u00e1trica de Norteam\u00e9rica hizo precisamente lo mismo. Present\u00e9 una ponencia ante su reuni\u00f3n anual en Montreal. La ponencia fue publicada en la Revista de Psiquiatr\u00eda Norteamericana, y nos concedieron permiso para volver a imprimirla<b><sup>6<\/sup><\/b>.<\/p>\n<p>Durante la d\u00e9cada de los cuarenta, dos hospitales se esforzaron por satisfacer todas estas necesidades urgentes e ilustraron a la perfecci\u00f3n c\u00f3mo AA y la medicina pod\u00edan cooperar. En el Hospital Santo Tom\u00e1s de Akron, el Dr. Bob, la maravillosa Hna. Ignacia, y el cuerpo m\u00e9dico se encargaban de un pabell\u00f3n alcoh\u00f3lico en el que, antes de morir el Dr. Bob en 1950, ya se hab\u00eda atendido a unos cinco mil alcoh\u00f3licos. En Nueva York, en el Hospital Knickerbocker hab\u00eda un pabell\u00f3n administrado por nuestro primer amigo de la medicina, el Dr. William Silkworth, que contaba con la ayuda de una enfermera pelirroja conocida por el nombre de Teddy. En estos dos hospitales y por medio de estos pioneros se formularon las t\u00e9cnicas m\u00e1s eficaces de combinar la medicina con AA. Ya que la hospitalizaci\u00f3n apropiada era, y sigue siendo, uno de los asuntos m\u00e1s problem\u00e1ticos para AA, la Oficina de Servicios Generales ha compartido esta experiencia de los primeros tiempos, junto con otros muchos avances y ramificaciones, con los grupos de todo el mundo, lo cual constituye otro servicio vital.<\/p>\n<h2>Una oleada de rupturas de anonimato<\/h2>\n<p>En esa \u00e9poca se nos present\u00f3 otro grave peligro para nuestro bienestar a largo plazo. Varios miembros, la mayor\u00eda bien intencionados, empezaron a romper su anonimato por todas partes. Algunos quer\u00edan valerse del nombre de AA para hacer promoci\u00f3n para otras causas y as\u00ed ayudarlas. Otros simplemente deseaban que sus caras y sus nombres aparecieran publicados en la prensa. Cre\u00edan que ser fotografiados con el gobernador ser\u00eda una gran ayuda para AA (Anteriormente yo hab\u00eda sido culpable de hacer lo mismo.) Pero por fin nos dimos cuenta del enorme riesgo que supondr\u00eda para AA si todos los ambiciosos de poder anduvieran sueltos al nivel p\u00fablico. Ya hab\u00eda veintenas de ellos que lo estaban haciendo.<\/p>\n<p>Por lo tanto nuestra Oficina de Servicios Generales se puso a trabajar. Les dirigimos reconvenciones, bastante amables, naturalmente, a cada uno de los ofensores. Incluso enviamos cartas a casi todas las agencias de prensa y emisoras de radio, para explicarles por qu\u00e9 los AA no deben romper su anonimato ante el p\u00fablico. Ni tampoco, agregamos, AA solicita dinero; pagamos nuestras propias cuentas.<\/p>\n<p>Pasados unos pocos a\u00f1os, hab\u00edamos reducido a un pu\u00f1ado el n\u00famero de miembros que romp\u00edan su anonimato, y as\u00ed otro valioso servicio de la OSG hab\u00eda entrado en acci\u00f3n.<\/p>\n<h2>Los servicios de la O.S.G. van ampli\u00e1ndose<\/h2>\n<p>Para poder mantener estas cada vez m\u00e1s largas cuerdas de salvamento, la oficina ten\u00eda que seguir ampli\u00e1ndose. La OSG se traslad\u00f3 a la calle 44<b><sup>7<\/sup><\/b>. Puede que a algunos la variedad de servicios que ofrecemos hoy d\u00eda les parezca ser asunto de una gran compa\u00f1\u00eda. Pero si tenemos en cuenta el actual tama\u00f1o y alcance de AA, esto no es cierto en absoluto. Por ejemplo, en 1945, cont\u00e1bamos con un trabajador asalariado por cada 98 grupos; en 1955, un trabajador asalariado por cada 230 grupos<b><sup>8<\/sup><\/b>. Por lo tanto, parece que podemos sentirnos seguros de no vernos nunca cargados de una burocracia de servicio muy costosa. No se podr\u00eda considerar completa ninguna descripci\u00f3n de nuestros servicios mundiales, sin reconocimiento de todo lo aportado por nuestros custodios no alcoh\u00f3licos. A lo largo de los a\u00f1os han contribuido con una cantidad incre\u00edble de tiempo y energ\u00eda; la suya ha sido verdaderamente una obra hecha por amor. Algunos de ellos, como Jack Alexander, Fulton Oursler, Leonard Harrison, y Bernard Smith, han aportado mucho a sus respectivos campos de literatura, asistencia social, finanzas y jurisprudencia. Los custodios no alcoh\u00f3licos de tiempos m\u00e1s recientes han seguido su ejemplo.<\/p>\n<p>Como mencion\u00e9 anteriormente, durante los a\u00f1os cuarenta, el futuro de nuestra sede se ve\u00eda constantemente amenazado: el Dr. Bob y yo y nuestra junta de custodios ten\u00edamos la responsabilidad total de la direcci\u00f3n de los servicios de AA. En los a\u00f1os anteriores a 1950 y 1951, empezamos a debatir acerca de la conveniencia de tener alg\u00fan tipo de junta asesora compuesta de miembros de AA. O tal vez necesit\u00e1bamos una conferencia compuesta de a\u00fan m\u00e1s miembros elegidos por sus compa\u00f1eros de AA, gente que inspeccionar\u00eda la sede anualmente; un organismo ante el cual los custodios ser\u00edan responsables, una conciencia orientadora para todo nuestro trabajo mundial. Pero las objeciones que se pon\u00edan a esta propuesta eran persistentes y durante varios a\u00f1os no se hizo nada. Tal empresa, se dec\u00eda, ser\u00eda muy cara. Aun peor, AA podr\u00eda verse precipitada en actividades pol\u00edticas perturbadoras a la hora de elegir a los delegados de la conferencia. Entonces el Dr. Bob cay\u00f3 enfermo, enfermo de muerte. <i>Finalmente, en 1950, espoleados por la despiadada l\u00f3gica de la situaci\u00f3n, los custodios nos autorizaron al Dr. Bob y a m\u00ed para formular el plan del que este libro se trata. Era un plan para formar la Conferencia de Servicios Generales de AA, un plan por medio del cual nuestra Sociedad asumir\u00eda la responsabilidad total y permanente de dirigir sus asuntos m\u00e1s vitales. <\/i><\/p>\n<h2>Nace la conferencia<\/h2>\n<p>Una cosa era decir que debemos tener una Conferencia y otra muy distinta era formular un plan que la convirtiera en una viable realidad. La cuesti\u00f3n de los gastos fue f\u00e1cilmente descartada. Pero \u00bfc\u00f3mo \u00edbamos a eliminar la pol\u00edtica destructiva con sus acostumbradas luchas por el prestigio y la vanagloria? \u00bfCu\u00e1ntos delegados se requerir\u00edan y de d\u00f3nde provendr\u00edan? Una vez llegados a Nueva York, \u00bfcu\u00e1l ser\u00eda su relaci\u00f3n con la junta de custodios? \u00bfCu\u00e1les ser\u00edan sus poderes y deberes reales? Teniendo en mente estas importantes consideraciones y con algunos recelos, me puse a redactar un borrador del plan, con la gran ayuda de Helen B., miembro del personal de AA. Aunque m\u00e1s tarde se podr\u00eda ampliar la Conferencia para incluir al mundo entero, nos parec\u00eda apropiado que los primeros delegados provinieran \u00fanicamente de los EE. UU. y Canad\u00e1. Cada estado y provincia tendr\u00eda un delegado. Los estados con un gran poblaci\u00f3n de AA podr\u00edan tener m\u00e1s delegados. Para asegurar la continuidad de la Conferencia, los delegados podr\u00edan estar divididos en paneles. Un panel impar (panel uno), elegido para servir dos a\u00f1os, entrar\u00eda en funciones en 1951, el primer a\u00f1o. Un panel par (panel dos), tambi\u00e9n elegido para servir dos a\u00f1os, tomar\u00eda posesi\u00f3n de su cargo en 1952. De all\u00ed en adelante, se elegir\u00eda un panel y se retirar\u00eda otro anualmente. As\u00ed los delegados de la Conferencia har\u00edan la rotaci\u00f3n y al mismo tiempo se mantendr\u00eda cierta continuidad. Pero \u00bfc\u00f3mo podr\u00edamos reducir la inevitable presi\u00f3n de las elecciones? Para lograr esto, se dispuso que el delegado debe tener los dos tercios de los votos para ser elegido. Si el delegado obtuviera una mayor\u00eda tan grande, nadie podr\u00eda quejarse mucho. Pero si nadie la obtuviera, si la elecci\u00f3n fuera muy re\u00f1ida, \u00bfqu\u00e9 podr\u00edamos hacer entonces? Pues, tal vez, podr\u00edamos poner en el sombrero los nombres de los dos candidatos con m\u00e1s votos, o de los tres oficiales del comit\u00e9, o incluso de todo el comit\u00e9. Se sacar\u00eda un nombre. El ganador de esta sencilla loter\u00eda se convertir\u00eda en el delegado. Pero cuando estos delegados se reunieran en la Conferencia, \u00bfqu\u00e9 har\u00edan? Nos parec\u00eda que querr\u00edan tener autoridad real. Por lo tanto, en la carta constitutiva de la misma Conferencia, se dispuso que los delegados, con una mayor\u00eda de los dos tercios, podr\u00edan dar directivas categ\u00f3ricas a la junta. E incluso una simple votaci\u00f3n mayoritaria constituir\u00eda una en\u00e9rgica sugerencia<\/p>\n<h2>Se animan a los delegados hacer preguntas<\/h2>\n<p>La primera Conferencia fue programada para abril de 1951. Llegaron los delegados. Inspeccionaron las instalaciones, desde el s\u00f3tano hasta el<\/p>\n<p>\u00e1tico, conocieron a todos lo miembros del personal, dieron un apret\u00f3n de manos a cada custodio. Esa tarde efectuamos una sesi\u00f3n de orientaci\u00f3n, titulada \u201c\u00bfqu\u00e9 quieres saber?\u201d Contestamos a veintenas de preguntas de todo tipo. Los delegados empezaban a sentirse c\u00f3modos y tranquilos. Inspeccionaron los libros de cuentas con microscopio. Despu\u00e9s de escuchar los informes de la junta de custodios y de todos los servicios, hubo un acalorado y cordial debate sobre diversas cuestiones de pol\u00edtica. Los custodios sometieron algunos de sus propios problemas graves a la consideraci\u00f3n de la Conferencia. As\u00ed pas\u00f3 una sesi\u00f3n tras otra, ma\u00f1ana, tarde y noche. Los delegados se enfrentaron con varios dilemas que nos hab\u00edan suscitado serias dudas en la OSG dando a veces consejos opuestos a nuestras propias conclusiones. Casi en cada instancia, nos dimos cuentas que ellos llevaban raz\u00f3n. All\u00ed mismo demostraron m\u00e1s claramente que nunca, lo acertada que era la Segunda Tradici\u00f3n. La conciencia de grupo podr\u00eda actuar sin peligro como la \u00fanica autoridad y la gu\u00eda segura de Alcoh\u00f3licos An\u00f3nimos. Nadie de los all\u00ed presentes podr\u00e1 nunca olvidar la sesi\u00f3n final de la primera Conferencia. Sab\u00edamos que lo imposible hab\u00eda sucedido, que AA nunca se romper\u00eda por la mitad, que Alcoh\u00f3licos An\u00f3nimos estaba por fin a salvo de cualquier tormenta que nos pudiera llegar en el futuro. Y los delegados, al regresar a sus casas, se llevaron consigo la misma convicci\u00f3n. Al darse cuenta de nuestra necesidad de tener fondos y un mejor sistema de distribuci\u00f3n de literatura, algunos recalcaron demasiado esta necesidad; otros se sent\u00edan un poco desanimados porque los AA de sus \u00e1reas no manifestaban el mismo entusiasmo que ellos ten\u00edan. Se olvidaban de que ellos mismos hab\u00edan sido testigos de la Conferencia y sus hermanos alcoh\u00f3licos no. Pero, tanto aqu\u00ed como en sus \u00e1reas, los delegados causaron una impresi\u00f3n m\u00e1s grande de la que ellos cre\u00edan. En medio de estos emocionantes acontecimientos, la Conferencia acord\u00f3 cambiar el nombre de la Fundaci\u00f3n Alcoh\u00f3lica por el de la Junta de Servicios Generales de Alcoh\u00f3licos An\u00f3nimos, y as\u00ed se hizo. La palabra \u201cFundaci\u00f3n\u201d representaba las obras ben\u00e9ficas, el paternalismo y tal vez los grandes capitales. AA no quer\u00eda nada de esto; de all\u00ed en adelante, podr\u00edamos asumir la plena responsabilidad y pagar nuestras propias cuentas. Seg\u00fan ve\u00eda desarrollarse todo esto, llegu\u00e9 a estar totalmente seguro de que Alcoh\u00f3licos An\u00f3nimos estaba por fin a salvo, incluso de m\u00ed mismo.<\/p>\n<h1>LAS DOCE TRADICIONES (Forma larga)<\/h1>\n<h2>Nuestra experiencia en A.A nos ha ense\u00f1ado que:<\/h2>\n<ol>\n<li><b> <\/b>Cada miembro de Alcoh\u00f3licos An\u00f3nimos no es sino una peque\u00f1a parte de una gran totalidad. Es necesario que AA siga viviendo o, de lo contrario, la mayor\u00eda de nosotros seguramente morir\u00e1. Por eso, nuestro bienestar com\u00fan tiene prioridad. No obstante, el bienestar individual le sigue muy de cerca.<\/li>\n<li><b> <\/b>Para el prop\u00f3sito de nuestro grupo, solo existe una autoridad fundamental un Dios amoroso tal como se exprese en la conciencia de nuestro grupo.<\/li>\n<li><b> <\/b>Nuestra Comunidad debe incluir a todos los que sufren del alcoholismo. Por eso, no podemos rechazar a nadie que quiera recuperarse. Ni debe el ser miembro de AA depender del dinero o de la conformidad. Cuandoquiera que dos o tres alcoh\u00f3licos se re\u00fanan en inter\u00e9s de la sobriedad, podr\u00e1n llamarse un grupo de AA, con tal que, como grupo, no tengan otra afiliaci\u00f3n.<\/li>\n<li><b> <\/b>Con respecto a sus propios asuntos, todo grupo de AA debe ser responsable \u00fanicamente ante la autoridad de su propia conciencia. Sin embargo, cuando sus planes afecten al bienestar de los grupos vecinos, se debe consultar con los mismos. Ning\u00fan grupo, comit\u00e9 regional o individuo debe tomar ninguna acci\u00f3n que pueda afectar de manera significativa a la Comunidad en su totalidad, sin haberlo discutido con los custodios de la Junta de Servicios Generales. En cuanto a estos asuntos, nuestro bienestar com\u00fan es de m\u00e1xima importancia.<\/li>\n<li><b> <\/b>Cada grupo de Alcoh\u00f3licos An\u00f3nimos debe ser una entidad espiritual con <i>un<\/i> <i>solo<\/i> <i>objetivo<\/i> <i>primordial<\/i> \u2014 el de llevar el mensaje al alcoh\u00f3lico que a\u00fan sufre.<\/li>\n<li><b> <\/b>Los problemas de dinero, propiedad y autoridad nos pueden f\u00e1cilmente desviar de nuestro principal objetivo espiritual. Por lo tanto, somos de la opini\u00f3n de que cualquier propiedad considerable de bienes de uso leg\u00edtimo para AA debe incorporarse y dirigirse por separado, para as\u00ed diferenciar lo material de lo espiritual. Un grupo de AA, como tal, nunca debe montar un negocio. Las entidades de ayuda suplementaria, tales como los clubs y hospitales, que suponen mucha propiedad o administraci\u00f3n, deben constituirse en sociedad separadamente, de manera que, si es necesario, los grupos las puedan desechar con completa libertad. Por consiguiente, tales instalaciones no deben utilizar el nombre de AA La responsabilidad de dirigir estas entidades debe recaer \u00fanicamente sobre quienes las sostienen econ\u00f3micamente. En cuanto a los clubs, normalmente se prefieren directores que sean miembros de AA. Pero los hospitales, as\u00ed como los centros de recuperaci\u00f3n, deben operar totalmente al margen de AA \u2014 y bajo supervisi\u00f3n m\u00e9dica. Aunque un grupo de AA puede cooperar con cualquiera, tal cooperaci\u00f3n nunca debe llegar a convertirse en afiliaci\u00f3n o respaldo, ya sea real o impl\u00edcito. Un grupo de AA no puede vincularse con nadie.<\/li>\n<li><b> <\/b>Los grupos de AA deben mantenerse completamente con las contribuciones voluntarias de sus miembros. Nos parece conveniente que cada grupo alcance este ideal lo antes posible; creemos que cualquier solicitud p\u00fablica de fondos que emplee el nombre de AAes muy peligrosa ya sea hecha por los grupos, los clubs, los hospitales u otras agencias ajenas; que el aceptar grandes donaciones de cualquier fuente, o contribuciones que supongan cualquier obligaci\u00f3n, no es prudente. Adem\u00e1s, nos causan mucha preocupaci\u00f3n aquellas tesorer\u00edas de AA que siguen acumulando dinero, adem\u00e1s de una reserva prudente, sin tener para ello un determinado prop\u00f3sito AA A menudo, la experiencia nos ha advertido que nada hay que tenga m\u00e1s poder para destruir nuestra herencia espiritual que las disputas vanas sobre la propiedad, el dinero, y la autoridad.<\/li>\n<li><b> <\/b>Alcoh\u00f3licos An\u00f3nimos debe siempre mantenerse no profesional. Definimos el profesionalismo como la ocupaci\u00f3n de aconsejar a los alcoh\u00f3licos a cambio de una remuneraci\u00f3n econ\u00f3mica. No obstante, podemos emplear a los alcoh\u00f3licos para realizar aquellos traba- jos para cuyo desempe\u00f1o tendr\u00edamos, de otra manera, que contratar a gente no alcoh\u00f3lica. Estos servicios especiales pueden ser bien recompensados. Pero nunca se debe pagar por nuestro acostumbrado trabajo de Paso Doce.<\/li>\n<li><b> <\/b>Cada grupo de AA debe tener el m\u00ednimo posible de organizaci\u00f3n. La direcci\u00f3n rotativa es normalmente lo mejor. El grupo peque\u00f1o puede elegir a su secretario; el grupo grande, a su comit\u00e9 rotativo; y los grupos de una extensa \u00e1rea metropolitana, a su comit\u00e9 central, que a menudo emplea un secretario asalariado de plena dedicaci\u00f3n. Los custodios de la Junta de Servicios Generales constituyen efectivamente nuestro comit\u00e9 de servicios generales. Son los guardianes de nuestra Tradici\u00f3n de AA y los depositarios de las contribuciones voluntarias de AA, por medio de las cuales mantienen nuestra Oficina de Servicios Generales de AA en Nueva York. Est\u00e1n autorizados por los grupos a hacerse cargo de nuestras relaciones p\u00fablicas a nivel global y aseguran la integridad de nuestra principal peri\u00f3dico, el AA La Revista Gratitud. Todos estos representantes debe guiarse por el esp\u00edritu de servicio, porque los verdaderos l\u00edderes en AA son solamente los fieles y experimentados servidores de la Comunidad entera. Sus t\u00edtulos no les confieren ninguna autoridad real. El respeto universal es la clave de su utilidad.<\/li>\n<li><b> <\/b>Ning\u00fan miembro o grupo de AA debe nunca, de una manera que pueda comprometer a AA, manifestar ninguna opini\u00f3n sobre cuestiones pol\u00e9micas ajenas\u2014especialmente aquellas que tienen que ver con la pol\u00edtica, la reforma alcoh\u00f3lica, o la religi\u00f3n. Los grupos de Alcoh\u00f3licos An\u00f3nimos no se oponen a nadie. Con respecto a estos asuntos, no pueden expresar opini\u00f3n alguna.<\/li>\n<li><b> <\/b>Nuestras relaciones con el p\u00fablico en general deben caracterizarse por el anonimato personal. Opinamos que AA debe evitar la propaganda sensacionalista. No se deben publicar, firmar o difundir nuestros nombres o fotograf\u00edas, identific\u00e1ndonos como miembros de AA Nuestras relaciones p\u00fablicas deben guiarse por el principio de atracci\u00f3n y no por la promoci\u00f3n. No tenemos necesidad de alabarnos a nosotros mismos. Nos parece mejor dejar que nuestros amigos nos recomienden.<\/li>\n<li><b> <\/b>Finalmente, nosotros los Alcoh\u00f3licos An\u00f3nimos creemos que el principio de anonimato tiene una inmensa significaci\u00f3n espiritual. Nos recuerda que debemos anteponer los principios a las personalidades; que debemos practicar una aut\u00e9ntica humildad. Todo esto a fin de que las bendiciones que conocemos nunca nos estropeen; que vivamos siempre en contemplaci\u00f3n agradecida de El que preside sobre todos nosotros.<\/li>\n<\/ol>\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading has-text-align-center\"><a href=\"https:\/\/alcoholicos-anonimos.org.ve\/index.php\/2023\/05\/26\/manual-de-servicios\/\" data-type=\"link\" data-id=\"https:\/\/alcoholicos-anonimos.org.ve\/index.php\/2023\/05\/26\/manual-de-servicios\/\">Toca o clikea para volver al manual de servicio<\/a> <\/h2>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este es el manual de servicio de AA que se deriva del \u201cManual del Tercer Legado\u201d, texto que&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":113,"featured_media":4097,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_kad_post_transparent":"","_kad_post_title":"","_kad_post_layout":"","_kad_post_sidebar_id":"","_kad_post_content_style":"","_kad_post_vertical_padding":"","_kad_post_feature":"","_kad_post_feature_position":"","_kad_post_header":false,"_kad_post_footer":false,"_kad_post_classname":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[63],"tags":[143],"class_list":["post-4045","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-manual-de-servicio","tag-legado-de-servicio"],"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/alcoholicos-anonimos.org.ve\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/legado-de-servicio-1.jpg","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/alcoholicos-anonimos.org.ve\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4045","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/alcoholicos-anonimos.org.ve\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/alcoholicos-anonimos.org.ve\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/alcoholicos-anonimos.org.ve\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/113"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/alcoholicos-anonimos.org.ve\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4045"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/alcoholicos-anonimos.org.ve\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4045\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/alcoholicos-anonimos.org.ve\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4097"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/alcoholicos-anonimos.org.ve\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4045"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/alcoholicos-anonimos.org.ve\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4045"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/alcoholicos-anonimos.org.ve\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4045"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}